Crónicas 

La increible y dura sensación de correr 1000 metros en pista

Correr 1000 metros en pista poco tiene que ver con esas series de 1000 en las que crees que vas a tope y llegas terriblemente cansado. Correr 1000 metros en pista con todas tus fuerzas significa cruzar la meta queriendo parar, tirarte al suelo y que alguien te ceda una bombona de oxígeno para conseguir algo de aire para tus pulmones.

Cuando entrenaba las series en pista nunca pensé que acabaría enfrentándome a esta distancia y que dejaría sensaciones tan encontradas…

Correr 1000 metros en pista a toda velocidad

Toda velocidad es para mí algo subjetivo, ya que la marca que conseguí de 3:16 no creía que la conseguiría después de cerrar la temporada con una mejor marca en milla en ruta de 5:30. Tu puedes pensar que esa marca no es tan rápida o por lo contrario creer que es inalcanzable, pero para mi es una marca genial. El hecho no es tanto la marca conseguida sino como las sensaciones encontradas que viví durante la prueba.

Lo primero que quiero remarcar es que esta prueba está a caballo entre una prueba anaeróbica y una aeróbica, con la dificultad que conlleva esto. Salir muy rápido hace que llegues sin energía a la última vuelta pero al salir muy conservador te estás cavando tu propia tumba.

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Por suerte seguí los entrenamientos y escuché los consejos de mi entrenador sobre como afrontar está prueba atípica para mi y los resultados fueron mejores de los esperados.

¿Pero que se siente al correr 1000 metros en pista?

Lo primero que sentí desde unos días antes fue incertidumbre, ¿cómo iba a correr tan rápido si ni en las series de 300 metros había corrido a ese ritmo?

Pero el cuerpo con su sabiduría lo hace posible, no se si por los nervios de la prueba o porque el cuerpo ahorró energía durante los días anteriores pero lo cierto es que salí más rápido de lo que creía.

El primer 400 pasó muy rápido, tanto que cuando me quise dar cuenta ya notaba un terrible dolor de unas piernas fatigadas por la elevada velocidad. Este dolor significaba un punto más de dificultad que me acompañaría hasta el final de la prueba y que solo podía compensar con mi cabeza.

A partir del 400 recordé los consejos que me dieron sobre mantener un braceo fuerte y estable, ya que estos marcan el ritmo y también sobre no alargar la zancada para evitar el overstriding.

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Cuando estás a punto de terminar la segunda vuelta la técnica es lo que te mantiene al mismo ritmo o por lo menos no te hace perder muchos segundos. La falta de aire, el dolor muscular y las ganas de que esto termine son indescriptibles.

Decir que es un gran sufrimiento es quedarse poco, correr 1000 metros en pista se puede convertir en un infierno, incluso en los últimos 200 metros donde yo pensé que sería más sencillo fue extremadamente duro. Ver como poco a poco la meta se acercaba fue la mejor sensación en mucho tiempo, y no hay mejor comienzo de la temporada que este.

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Perfil de autor

Jesus Aguilar Lopez
Jesus Aguilar Lopez
Corredor por vocación y redactor por convicción. Correr me permite fluir y conseguir mis objetivos vitales, mientras que escribir en este blog llena mi alma inquieta de preguntas.
Me siento afortunado por poder plasmar con letras y compartir con el mundo todo lo mágico que tiene la carrera a pie.

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