Corriendo por Vietnam – Correr por Hue

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La tercera ciudad que visité en Vietnam fue Hue, una población muy conocida por su ciudad imperial y por su amplio río, el Río Perfume. Además, tuve la suerte de disfrutar de correr por Hue una mañana. La primera sensación fue que no encontré tantos problemas aquí para correr como en Hanoi.

¿Dónde correr por Hue y cuál fue mi experiencia?

Como en todas las ciudades vietnamitas, la persona que va a pie es la que menos prioridad tiene en las calles, imagínate si vas corriendo. En Hue esto no iba a ser diferente.

A diferencia de lo que me pasó en Hanoi y en Sapa, aquí utilicé la app de Suunto para encontrar rutas por donde correr en Hue. No estaba para ir callejeando entre motos hasta encontrar un buen sitio para entrenar.

El mejor lugar para correr en Hue lo encontré en la orilla sur del Río Perfume, frente a la ciudadela imperial. Varios kilómetros de asfalto donde podía rodar con tranquilidad. Tampoco era una maravilla, pero después de una semana en Vietnam cualquier sitio donde pueda correr sin correr riesgo de ser atropellado por miles de motos ya lo consideraba un éxito un éxito.

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correr por hue

La verdad es que agradecí mucho poder entrenar sin agobios, sobretodo porque el día anterior a mi llegada a la ciudad sufrí un episodio de diarrea y vómitos que me había dejado pesando 3 kilos menos. Una barbaridad, y una irresponsabilidad por mi parte salir a correr después de eso.

Pero el pensar que saltarme un entrenamiento me podía perjudicar me pesó más que mi falta de energías en ese momento, y el día después a mi llegada a Hue hice una sesión de fuerza y un rodaje. Seguramente la sesión más triste desde que entreno.

No solo me costaba hacer las series de sentadillas (¡y eso que las hice sin peso, cuando realmente tenía que añadir 40 kilos!), sino que el rodaje de antes que teóricamente eran 30 minutos en torno a 5 minutos el kilómetro se convirtió en un rodaje de 15 minutos, con las pulsaciones altas, a ritmo de 5:30 minutos el kilómetro y con un tremendo mareo para terminar. Ese día hice lo que nunca hay que hacer: entrenar cuando el cuerpo no puede.

Correr por Hue no fue la experiencia más bonita, no tanto por el lugar de entrenamiento, sino por las circunstancias en las que me encontraba, y es que pasar de 66 a 63 kilos en 24 horas no sienta bien a nadie…