La conexión entre ejercicio y estado de ánimo para runners

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En el vertiginoso mundo lleno de incertidumbre que habitamos, una certeza se erige como un faro en medio de la tormenta: el fracaso es inevitable. Más allá de esto, el ejercicio y el estado de ánimo influyen notablemente y, por ende, resultan proclives a reducir los efectos negativos. Y no es una teoría, sino que se puede comprobar por lo que le sucede a cientos de personas.

En algún punto de nuestras vidas, tropezaremos, nos frustraremos, pero quizás, como sugiere Hernán Schuster en su revelador libro “Cómo fracasar con absoluto, rotundo y total éxito,” el fracaso es simplemente un paso necesario y vital en el camino hacia nuestros objetivos. En este sentido, el ejercicio y el estado de ánimo desempeñan un rol clave para el día a día. Y no solo para el deporte en sí. ¡Sigue leyendo para conocer todo!

¿A qué se refiere Schuster con su teoría y la conexión entre ejercicio y estado de ánimo?

En una suerte de viaje de autodescubrimiento, Schuster presenta una caja de herramientas que trasciende teoría y filosofía, basándose en experiencias reales de individuos que fracasaron antes de saborear el triunfo. Participando activamente en este compendio, hay un capítulo que llama y mucho la atención. ¿Por qué? Porque hace hincapié en cómo el ejercicio puede convertirse en un aliado poderoso en la lucha contra el fracaso y la frustración.

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Concretamente, la conexión entre el ejercicio y el estado de ánimo se revela como un aspecto crucial en esta exploración. Ponerse en movimiento no solo activa nuestros músculos, sino también nuestras emociones, lo que deviene en la liberación de endorfinas, unos neurotransmisores mágicos que dan lugar a una sensación de bienestar. En palabras exactas de Schuster, el ejercicio puede compararse al fracaso: puede no ser placentero en el momento, pero sus efectos beneficiosos se manifiestan a largo plazo. Además, no se observa a simple vista, pero sus consecuencias se vuelven evidentes con el transcurso del tiempo.

Los beneficios del entrenamiento, el cual posibilita el buen estado de ánimo

A medida que nos entregamos al entrenamiento, elevamos los niveles de serotonina y dopamina, neurotransmisores que favorecen el bienestar y contrarrestan los estragos causados por el cortisol, la hormona del estrés. Este cambio bioquímico impacta nuestra salud física y también actúa como un reseteo para el cerebro, lo que potencia la capacidad para enfrentar desafíos con una perspectiva renovada.

En este sentido, el ejercicio se presenta como un poderoso liberador de tensiones y frustraciones acumuladas. Al concentrarnos en cada zancada, funciona como una suerte de meditación activa, por lo que posibilita escapar del círculo vicioso de pensamientos negativos. Asimismo, la clave radica en regresar a los problemas después del ejercicio, con una mente más clara y una perspectiva más amplia.

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La manifestación del fenómeno en el fitness

En el mundo del fitness, se dice exactamente “sin dolor, no hay ganancia”. Este lema, que destaca la inevitabilidad de sentir molestias físicas para obtener beneficios, encuentra un eco sorprendente en la filosofía de Schuster sobre el fracaso. Al fin y al cabo, los mayores éxitos y crecimientos surgen luego de los dolores y tropiezos. Por ejemplo, cuántos clubes deben perder uno o varios partidos para, a partir de ello, comenzar su camino al éxito.

De esta forma, para los corredores, cada zancada es más que un simple movimiento físico; es una conexión entre la resistencia mental y la fuerza física. En cada kilómetro recorrido, se teje una red de superación personal que transforma tanto los músculos como el mencionado estado de ánimo. Así, el running se convierte en un aliado inigualable en la travesía hacia los buenos resultados y la consagración.