Pasión por correr kilometros: el verdadero secreto de tus marcas

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Correr kilómetros, ese ha sido tu objetivo desde que te calzaste por primera vez unas zapatillas de correr.

Aún no sabes de qué manera de atrapó, pero lo cierto es que lo hizo y ahora cargas con sus consecuencias. Pasión, amor o obsesión, llámalo como quieras, pero es un hecho que te has curtido a base de kilómetros y que son estos los responsables de que consigas, o no, tus objetivos.

La pasión por correr kilómetros y sus consecuencias

No me puedo imaginar que sentía el primer humano que comenzó a correr. Estoy seguro que los motivos poco tienen que ver con los que nos empuja a correr hoy en día. Seguramente la supervivencia era su objetivo, pero la adrenalina que recorría su cuerpo sería similar a la que nos domina momentos antes del disparo de salida.

No lo hacemos por sobrevivir, no lo necesitamos, pero seguimos corriendo como si la vida nos fuera en ello. No son pocas las ocasiones en las que cruzamos la línea de meta sin aliento, con un fuerte dolor de cabeza y un mareo que hace presagiar que algo no va bien.

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Los corredores y corredoras sabemos bien que es eso de la pasión por correr kilómetros, lo tenemos interiorizado y forma parte de nuestro ser. Sabemos que, por encima de todo, cada kilómetro de sufrimientos nos acerca a nuestro objetivo, llámese este maratón o milla.

Y como no podía ser de otra manera, correr tantos kilómetros nos acarrea consecuencias.

Te hace más fuerte

Quien lo niegue es que no sabe lo que es correr. No hablo de más fuerza física, sino de que correr te hacer ser una persona más dura.

Los kilómetros que recorres dejan huella en ti, son como una muesca que refuerza tu fortaleza mental y tu entrega. Si no fueras una persona dura, ¿aguantarías las series a ritmo anaeróbico o tiradas de más de 20 kilómetros? Claro que no, y es que la dureza es una consecuencia directa de la pasión por correr kilómetros.

Te convierte en una persona más valiente

Constantemente sales de la zona de confort. Como corredor pienso que cada semana que probamos un nuevo entrenamiento, que corremos 1 segundo más rápido o que alargamos la duración del entrenamiento estamos alejándonos un paso más de nuestra zona de confort. Tengo ciertas dudas que después de años corriendo haya un entrenamiento que nos asuste.

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Lo mejor de la valentía que te aporta correr es que también inunda tu vida diaria. Desde que corres no ves el significado de tus miedo, tampoco te importa los muros que tienes que saltar a lo largo de tu vida. Das por descontado que lo lograrás, y que si no lo haces no será porque el miedo te ha frenado.

Te acerca a tus objetivos

Definitivamente, correr kilómetros te acerca a tus objetivo vitales y deportivos. Los kilómetros que recorren hoy tus piernas son la base de las marcas que conseguirás mañana, esto es indiscutible.

Si quieres mejorar tus marcas no solo tienes que correr rápido, también debes adaptar al cuerpo a los kilómetros, aunque sea a ritmos más lentos. Zancada tras zancada te estás acercando a ese sueño que todos los corredores y corredoras tienen: el de conseguir ser un poco más rápido o rápida que ayer.

Aparte de esto, también tiene como beneficio la consecución de tus objetivos vitales, porque lo creas o no, correr es el motor que te empuja a esforzarte más en la vida. Después de correr tantos kilómetros y sufrir tanto, cualquier problema o inconveniente diario se convierte en un pequeño obstáculo que puedes saltar sin problemas.