Todos los modos de correr resultan muy benéficos y se frecuentan desde hace décadas en todo el mundo. Se trata de un fenómeno que puedes observar en diferentes parques, gimnasios, pistas de atletismo e incluso caminos rectos de avenidas, entre otros.
Correr no implica solamente un traslado rápido con principal esfuerzo en las piernas; es mucho más que eso y existen distintos modos de hacerlo. Los principales son cuatro:
Tal como su término lo indica, consiste en comenzar y no necesariamente parar una vez transcurridos varios kilómetros, pero sí finalizar luego de realizar un importante trayecto.
Este modo es prácticamente un sinónimo de correr de manera genérica; es decir, sin realizar un esfuerzo excesivo ni aplicando técnicas o movimientos especiales, aunque con un claro objetivo: correr para fortalecer los músculos, bajar de peso y mejorar la resistencia y el estado físico y percibir beneficios.
Sea un trayecto corto o largo, hay periodos en los que debes correr muy rápido y en otros más lento. Sirve principalmente para aumentar la quema de calorías y mejorar la capacidad aeróbica. Lo desarrollan de forma frecuente los deportistas durante los entrenamientos, como así también quienes se entrenan nuevamente tras haber sufrido una lesión.
Cabe destacar que esta modalidad incluye también la denominada Fartlek; la diferencia principal es que los lapsos de corrida rápida y lenta no están tan determinados y, por ende, son más libres ya que dependen de tu necesidad particular.
Requieren de mucho esfuerzo, pero son muy recomendables para entrenar de manera eficiente y obtener beneficios físicos y cardiovasculares. Además, ayuda a mejorar la capacidad física y la resistencia y suele aplicarse en pistas de atletismo, canchas de fútbol 11 y rectas largas.
No obstante, no se aconseja este modo de correr para personas muy jóvenes o adultas que carecen de buen estado físico. Si las diversas variantes del running se dividieran en niveles según la complejidad, esta se ubicaría como una de las más difíciles.
La mejor opción para esta modalidad es establecer un determinado grado de inclinación (0.5, 1, 1.5, 2, -1, -1.5, etc.) es la cinta. ¿Por qué? Pues, resulta casi imposible encontrar una recta que mantenga la misma inclinación durante tantos metros. Además, si esto sucede es probable que dicho terreno contenga irregularidades y, por ende, ocasione otros inconvenientes.
En cualquier caso, la inclinación se encuentra entre los mejores modos de correr debido a los beneficios que proporciona:
Evidenciarás que los modos de correr descritos cuentan con importantes ventajas. Sin embargo, si deseas elegir uno sólo para emplear a menudo debes saber que no existe uno perfecto y que, de hecho, depende de tus necesidades y preferencias.
En este sentido, si tu objetivo es fortalecer tu estado físico no es igual que si requieres de bajar 10 kilos en pocos meses. Ten en cuenta también que para realizar inclinación es importante que dispongas de un nivel de entrenamiento intensivo.
De todos modos, el factor más determinante al momento de llevar adelante los distintos modos de correr es la razón por la cual haces running; por ejemplo, para bajar de peso, competir en una maratón en uno o dos meses o fortalecer la actividad cardiovascular, entre otras.
Los modos de correr no son únicos ya que presentan diversas variantes. Lo cierto es que cada uno posee una importante cualidad: beneficia a los músculos, ligamentos, corazón e incluso a la mente.
¡Practícalos y lo evidenciarás!
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