La popularidad que han alcanzado ciertos maratones como el de Barcelona, Sevilla, Madrid o Valencia, muy especialmente este último, hace que sea casi imposible conseguir un dorsal si te despistas y esperas algunos meses.
En el Maratón de Valencia, para la edición del 2025, los dorsales (¡35.000!), se agotaron en tan solo una semana, por los que se llegaron a pagar hasta 180 euros. Y es que ser uno de los maratones más rápidos, y llanos, de Europa se paga.
En otros maratones, aunque no llega al nivel de Valencia, también se agotan los dorsales varios meses antes de la prueba y, en el mejor de los casos, tienes opciones de apuntarte a la lista de espera. En el peor, esperar a que alguien caiga lesionado y venda su dorsal.
Lo que hay detrás de la popularidad de los maratones en España
32 millones de euros es el impacto que tuvo el Maratón de Valencia de 2024 en la ciudad, una cifra nada despreciable para un fin de semana de deporte. De ahí que se publicite tanto, y se incentive, participar en este tipo de pruebas.
Y es que correr un maratón, además de competir, es toda una experiencia. No se trata solo de recorrer esos 42.195 metros, se trata de viajar, en ocasiones a la otra parte del planeta, simplemente para correr y esto conlleva conocer nuevas culturas. Al final para correr un maratón no haces un viaje de un dia, como poco estarás el fin de semana en la ciudad o quizás alargas y estás más de una semana.
Planificando los maratones a más de 1 año vista
El boom de los maratones tiene otra consecuencia que puede ser negativa, y es la de tener que planificar con mucha antelación maratones del año 2026, debido que para este año se han agotado las inscripciones o porque si buscas mínima, por ejemplo para Boston, ya no llegas a la del 2025.
Esta planificación con tanto tiempo de antelación va hacer que, además de la necesidad de encontrar el pico de forma en ese momento, debas estar más de un año con el foco puesto en el maratón, cuidando cada detalle y evitando entrenar en el entrenamiento específico demasiado pronto.
Por otro lado, cualquier inconveniente, como puede ser una lesión no sólo va a suponer que no puedas correr el maratón, también que hayas desembolsado una buena cantidad de dinero en viaje y alojamiento que no puedas recuperar.












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