Jakob Ingrebrigtsen no pudo hacer nada en la final de los 1.500 metros de los Juegos Olímpicos de París de 2024, a pesar de estar encabezando la prueba durante 1.400 metros. Nuevamente vuelve a no conseguir esa medalla tan preciada
Ya le venció en el Mundial de Atletismo de 2022 el británico Jake Wightman, en el Mundial de Atletismo de 2023 fue Josh Kerr su verdugo, que repitió por cierto en la Milla Bowerman de 2024, y en los Juegos Olímpicos de París 2024, el estadounidense Cole Hocker le arrebató la victoria , seguido de Josh Kerr y Yared Nuguse.
¿Qué le está pasando al noruego? ¿Es que acaso no funciona su forma de entrenar? No, todo está en la estrategia.
¿Qué sucedió en los 1.500 metros de los Juegos Olímpicos de París 2024?
Antes de la prueba ya se preveía que iba a ser una de las finales más intensas del atletismo de los JJOO. Jakob Ingebrigtsen defendía el récord olímpico conseguido en Tokio 2021 (3:28.32) y así se propuso hacerlo nada más sonar el disparo de salida. Sin darse cuenta se estaba condenando a ser la liebre de los otros atletas.
Un ritmo de infarto en la salida, con las dos primeras vueltas en 54 segundos, hacía presagiar que debería tener mucha energía en los últimos metros o lo pagaría.
Sin entrar al detalle de lo sucedido, Jakob Ingebrigtsen cometió el gran error de pensar que marcando ese ritmo tan rápido desde el inicio se podría liberar de sus rivales, especialmente de Kerr, y no ser pasado a falta de 100 o 200 metros como le ocurrió en las últimas 3 citas importantes.
Lo impensable (para él) fue ver cómo no sólo Kerr le aguantaba en la cola, sino que Nuguse y Hocker no se despegaban de él y se aprovechaban de que marcara el ritmo.
Seguramente algunos ya intuían con la precipitada salida como acabaría la carrera, con Ingebrigtsen sin tener ni un solo cambio y siendo sobrepasado. La sorpresa mayor fue que Cole Hocker se hizo con la victoria, y con el récord olímpico en 3:27.64, pasando al noruego por el interior, en una lucha encarnizada con Josh Kerr, que quedó segundo, mientras que el estadounidense Nuguse le metía el último cambio para llevarse la medalla de bronce.
Jakob Ingebrigtsen se equivocó, pero no en el entrenamiento que siempre le ha funcionado, si no en la estrategia de carrera.












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