Correr resfriado: ¿es bueno o es malo?

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Al hacer del running tu pasión, es posible que incluso encontrándote mal salgas a entrenar. Correr resfriado es una de esas cosas que puedes llegar a hacer sin darle la debida importancia.

Tener mucosidad, junto al dolor de garganta y el malestar, es un indicativo de que puedes estar sufriendo un resfriado. Correr resfriado no tiene porque ser algo negativo, pero hay que tener en cuenta varios puntos antes de lanzarte a correr.

¿Cuándo correr resfriado y cómo hacerlo?

Correr resfriado supone hacerlo en una situación en que tu sistema inmunológico se encuentra peleando contra la infección de un virus, por lo que es importante saber cuando entrenar y de qué manera hacerlo. Si entre tus síntomas está la mucosidad, tos y fatiga podrás salir a correr.

Lo que es importante cuando corres estando resfriado es regular correctamente la intensidad del entrenamiento. Con un resfriado tu cuerpo está más débil, por lo que debes evitar a toda costa añadir entrenamientos de intensidad, como las series o los cambios de ritmo, para así no aumentar el estrés al que está sometido.

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Por ello, es ideal que para correr resfriado decidas hacer un entrenamiento corto, de unos 30 minutos, a ritmo lento.

¿Cuándo evitar correr con un resfriado?

Cuando te sientas con mucha debilidad y tengas fiebre, está completamente desaconsejado correr, pues estás poniéndote en riesgo.

Si sufres fiebre eso significa que hay una infección que está combatiendo tu sistema inmunológico, por lo que al salir a correr estarás debilitando este último, con la posibilidad de complicar tu salud y la recuperación.

Por último, si tienes síntomas de ahogo, tampoco está recomendado que hagas un ejercicio aerobico como puede ser el running.