¿Por qué y cómo cuidar las rodillas al correr?

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Las rodillas constan de una parte importante e imprescindible para desarrollar todo tipo de actividades, incluido el running. Allí se encuentran articulaciones y ligamentos que permiten flexionar y realizar diversos movimientos. Por ello, cuidar las rodillas al correr es muy necesario.

Es tal el protagonismo que estas mantienen desde el comienzo hasta el final de la actividad física que es donde más se concentran los dolores, distensiones y otros inconvenientes tanto leves como graves. De hecho, en los deportes de contacto es una de las partes más expuestas.

Consejos para cuidar las rodillas

Para ser lo más concreto posible, cuidar las rodillas al correr implica lograr que el esfuerzo que realices no te pase factura y que, en consecuencia, debas hacer reposo durante varios días y hasta semanas.

Así –y lo habrás evidenciado a partir de la experiencia de muchos corredores y deportistas- a continuación te brindamos cinco consejos para cuidar tus rodillas al correr y evitar todo tipo de lesiones.

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Realiza ejercicios de propiocepción

Consisten en ejercicios para fortalecer las rodillas con movimientos que combinan resistencia y estabilidad. ¿Cómo? Hay al menos tres modos:

  • Tumbarse apoyando las manos en el suelo, contrayendo los cuádriceps y con las piernas estiradas en todo momento. Así, debes repetir 10 veces esta acción y efectuarla siempre durante al menos cinco o siete segundos
  • Sentarse sobre un fitball con una pierna levantada y el otro pie apoyado
  • Flexionar las rodillas hasta 90 grados mientras te sujetas de una banda elástica

Prioriza los calentamientos previos

Entrar en calor de manera progresiva para ir ganando ritmo aplica también para las rodillas. Imagina que haces un mal movimiento o que estiras una pierna mal como consecuencia de un pozo o desnivel que aparece repentinamente en tu camino. Bueno, tener las rodillas un tanto calentadas y entrenadas evitará o al menos reducirá la gravedad de este imprevisto.

Utiliza siempre un calzado adecuado

Quizás te preguntes “¿Qué tiene que ver la comodidad de una zapatilla con la rodilla?” La respuesta es: mucho. ¿Por qué? Porque el modo de apoyar el pie allí, los pasos que efectúas y cada movimiento que nace incluso de tu inconsciente depende, justamente, de cuán adecuado sea el calzado.

De esta manera, si la zapatilla te sujeta mal o te resulta muy incómoda intentarás pisar diferente, lo que podría significar un mal esfuerzo por parte de la rodilla. De ser así, esta última tendrá mayores probabilidades de dolerte o distenderse.

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No realices sobreesfuerzos

En paralelo a lo anterior, cada movimiento equivocado que realices ya sea con las piernas, cadera y hasta con la cabeza repercutirá sobre tus rodillas. Recuerda además que estas no necesitan de muchos errores para lesionarse, sino todo lo contrario…

A su vez, podrías no sentir la consecuencia de un sobreesfuerzo en las rodillas. Esto, sin embargo, no implica que, por ejemplo, se produzca un desgaste prematuro que devenga en dolores más fuertes y constantes.

Detente de inmediato si sientes dolores o molestias

Uno de los peores errores que puede cometer un corredor o deportista es ignorar los dolores o molestias leves y continuar normalmente. Aunque desees terminar con tu actividad y cumplir con tu rutina, puede devenir en una lesión más grave que te obligue luego a suspender tu actividad durante un lapso de tiempo más extenso

Tanto para las rodillas como para otras partes, tienes que concebir al dolor como una suerte de advertencia de que algo ocurre allí. Si te detienes, entonces el problema no se agudizará y se tratará más fácilmente. En cambio, si lo ignoras lo más probable es que todo empeore.

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Si bien al principio podría resultarte complejo, cuidar las rodillas al correr se convierte en un hábito con el transcurso de las semanas. Hazlo y no sólo evitarás importantes consecuencias, sino que además percibirás grandes beneficios.