Todo lo que debes conocer sobre las fracturas

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Las fracturas constan de rupturas de huesos o, al menos, en dicha zona. Ocurren como consecuencia de accidentes graves o por caídas en running y otros deportes e implican la peor lesión por tres razones: complejidad, tiempos de recuperación y procedimientos a realizar para curarlas.

Cabe destacar que una fractura puede ser abierta o compuesta en caso de que el hueso roto se observe a simple vista en la piel. De hecho, es la que mayor impresión causa, por ejemplo, en futbolistas o atletas cuando caen muy mal.

¿Cuáles son las causas de las fracturas?

Este tipo de lesión sucede a partir de un traumatismo importante que deviene en un gran golpe para el hueso. Es decir, este último se debilita mucho y, de esta manera, algo que debiera apenas lastimarlo lo rompe totalmente.

Sin embargo, esto último es lo menos frecuente. En la mayoría de los casos proviene de una caída muy mala en la que, además, otra parte del cuerpo se gira; por ejemplo, ir hacia el piso tras una patada y, cuando el hueso de tu rodilla toma contacto con el césped, el cuádriceps y la espalda se giran hacia un costado.

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Todo esto puede producirse tras un choque con un rival o incluso al pisar mal. Por ello es tan habitual en runners que corren por parques o terrenos en mal estado. El hecho de mirar detenidamente hacia adelante hace que pisar mal devenga en una caída cuyo impacto ocasione la rotura de un hueso.

¿Cómo se curan las fracturas?

Depende principalmente del tipo, hueso o zona exacta afectada; no es igual la mencionada rodilla que un codo o clavícula, entre otras. Pueden requerir colocar el hueso de nuevo en su lugar, inmovilización total con un yeso durante entre cinco y diez semanas o una operación.

No obstante, los casos que mayor difusión adquieren son los de futbolistas, atletas o deportistas a quienes se les coloca varillas de metal para acomodar el hueso.

¿Por qué esta lesión es considerada tan compleja?

Tal como te comentamos anteriormente, una fractura es mucho más que una simple lastimadura. También supera notablemente a un desgarro e incluso esguince. ¿Por qué? Por las siguientes cuatro razones:

  • Incluye al hueso: no se lastimó un músculo o ligamento que puede acomodarse solo; se te rompió la estructura de un hueso, lo que te inhibe por completo una zona y te limita como nada
  • Los síntomas son peores: el dolor, molestia, deformidad y hasta hematomas que generan pueden estar acompañados de pérdida de funcionalidad
  • Su tiempo de recuperación es mayor: todos los síntomas descritos y el hecho de que suele requerir de una intervención quirúrgica significa un tiempo de recuperación mucho mayor
  • Posible efecto memoria a futuro: una vez que te recuperaste por completo de una fractura quedas en una situación particular. ¿Por qué? Por un lado, ya dejaste atrás la lesión y puedes volver a competir. Por otro, si luego te sucede lo mismo en la zona anteriormente afectada es probable que la consecuencia sea mayor que en otra parte
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Una lesión incompatible con cuidados y acciones de prevención

A diferencia de lo que ocurre con los desgarros, las fracturas carecen de un método o estrategia de prevención; es decir, lo único que puedes hacer para evitarlas es no arriesgarte tanto en los deportes de contacto físico para reducir tus probabilidades de caer mal.

Las fracturas suelen ocurrir de forma involuntaria. Y más allá de que, en realidad, tú nunca quieres lesionarte, si pisas un pozo o te chocas con un rival y pierdes el equilibrio resulta imposible decidir cómo caer para evitar dicha lesión.