¿Qué hacer ante una molestia continua al correr?

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Llevar 2 semanas sin poder entrenar bien por una molestia continua al correr no es una experiencia agradable pero si que es algo de lo que aprender.

Un golpe en la rodilla fue el detonante del dolor en esta articulación que, sumado al volumen y la intensidad del entrenamiento, me acabó por dejar cojeando durante unos días. Por suerte el dolor no era nada de gravedad porque se cogió a tiempo.

He convivido 2 semanas con una molestia continua al correr trayéndome del pasado los fantasmas de la lesión que me tuvo 2 años parado.

Para bien estoy saliendo de esto y todo apunta de que en una semana estaré de nuevo entrenando con normalidad.

¿Cómo diferenciar un contratiempo de una lesión de gravedad?

Ni todas las molestias al correr tienen un buen desenlace ni tampoco hay que dramatizar ante ellas. Esto último lo hacemos todos los corredores😋

Para diferenciar entre unas molestias y una lesión de gravedad yo me guío por el grado de dolor. Obviamente es subjetivo y para no equivocarme visito siempre a un profesional pero me sirve de un primer indicativo de si puedo seguir entrenando o no.

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[Tweet «Te duele al correr pero no quieres dejar de entrar, ¿sabes las consecuencias?»]

Grado de dolor

1.No duele durante el entrenamiento pero si después: me siento afortunado si temiéndome lo peor solo siento molestias al terminar de entrenar. Rápidamente marco el teléfono del fisio y rezo para que tenga hora esa semana. Eso si, continúo entrenando como si no pasara nada.

2.Duele durante y después del entrenamiento: me pasa por no parar a tiempo pero empiezo a buscar justificaciones absurdas, como que ha sido un mal gesto. Seguramente ya se empieza a agravar la situación y es el momento de actuar antes de terminar lesionado. Adiós a los entrenamientos de calidad y bienvenidos los días de descanso alternos. ¿Rodajes largos? No, mejor para otro momento.

3.Dolor 24/7: las zapatillas ya llevan días acumulando polvo y las sesiones de fisioterapia son más recurrentes. No puedo entrenar y estoy limitado en mi día a día. Subir y bajar escaleras lleva implícito el dolor y el mundo se me viene encima pensando que no volveré a correr nunca más.

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Cuando tienes una molestia continua al correr lo más importante es saber cuando parar. Es mucho mejor ser precavido y perder días de entrenamiento que forzar la máquina y acabar lesionado.

¿Cuál es la mejor manera de combatir una molestia continua al correr?

Teniendo en cuenta los 3 grados de dolor anteriores si te encuentras en el primero de todos tal vez no necesites dejar de entrenar pero si evitar los excesos de kilómetros. En esta fase se hace todo lo contrario y se sigue entrenando esperando que no sea nada. Las lamentaciones aparecen cuando el dolor no desaparece durante el entrenamiento.

Si el dolor es constante mientras corres es que está empeorando y la próxima carrera que hagas tiene que ser a tu fisio para que te arregle el destrozo que habrás causado por tus excesos. En mi caso fue pasar por la consulta y salir mucho más tranquilo y con menos dolor. Además también cortó rápidamente con el volumen de los entrenamientos, permitiéndome rodar tan solo 30 minutos a ritmo completamente aeróbico.

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Si estás en la fase de dolor 24/7 no se que haces todavía entrenando. Si te afecta en tu vida diaria la lesión me parece increíble que tengas la voluntad de salir a correr. ¿Si vas cojeando por la calle cómo se te ocurre intentar correr 10 kilómetros? No es por desanimarte pero si estás en esta situación la cosa no pinta muy bien.