Correr lento para correr rápido: ¿Cómo y de qué se trata?

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El running es una actividad física que atrae a millones de personas en todo el mundo. Tanto para los principiantes como para los corredores experimentados, hay una tendencia común a hacerlo a un ritmo demasiado rápido y de manera constante. Es aquí donde entra en juego una estrategia aparentemente contraintuitiva: correr lento para correr rápido. 

Este enfoque, aunque poco conocido y valorado, puede ofrecer una serie de beneficios significativos para mejorar nuestra condición física y rendimiento general como corredores. En otras palabras, trasciende el hecho de la velocidad promedio a la que realizas el trayecto. ¡Continúa leyendo para más detalles!

¿Qué es una carrera lenta y cuáles son sus beneficios?

La carrera lenta es una práctica en la que se corre a un ritmo más lento de lo habitual. A pesar de que muchos no le prestan la debida atención, correr lento puede resultar altamente beneficioso para nuestro rendimiento y bienestar general. De hecho, algunos de los beneficios más destacados son los siguientes:

Mejora de la eficiencia

Al correr lento, nuestro cuerpo aprende a trabajar en la zona puramente aeróbica antes de generar ácido láctico. Esta adaptación permite que el organismo se vuelva más eficiente y esté mejor oxigenado durante la actividad física.

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Recuperación y prevención de lesiones

Ayuda a recuperarte de forma más efectiva después de entrenamientos intensos y reduce la probabilidad de sufrir lesiones. Al correr a un ritmo más suave, evitamos someter al cuerpo a un esfuerzo excesivo, permitiendo una mejor recuperación entre sesiones de ejercicio.

Quema de grasa eficiente

Favorece la quema de grasa de manera más eficiente, lo que se conoce como el efecto de adaptación de la grasa. Esto es especialmente útil para quienes buscan perder peso o mantenerse en forma.

Control de la respiración y oxigenación

Correr lento mejora nuestra capacidad para controlar la respiración, lo que, a su vez, beneficia una oxigenación del cuerpo y riego sanguíneo más óptimos.

Fortalecimiento del corazón

Se mejora el funcionamiento y la resistencia del corazón, lo que incluso posibilita correr durante más tiempo, sin importar la velocidad.

Correr lento para principiantes, ¿por qué es tan recomendable?

Para aquellos que están empezando en el running o que han llevado una vida sedentaria, correr lento puede ser especialmente beneficioso. ¿Por qué? Porque los ayudará a eliminar grasa, quemar calorías y construir una resistencia aeróbica.

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Asimismo, es importante planificar las sesiones de entrenamiento de forma suave durante las primeras semanas para desarrollar una base aeróbica sólida. Esto puede incluir una sesión rápida, una carrera larga a ritmo lento y dos o tres más cortas y lentas.

¿Sirve también para experimentados?

Para corredores experimentados, incorporar carreras lentas en su rutina de entrenamiento suele ser beneficioso. Alternar entre ritmos de entrenamiento mejora la capacidad de resistencia y ayuda a recuperarse más rápidamente.

Cabe destacar que las carreras largas y lentas son especialmente importantes para los corredores de maratón, dado que entrenan funciones corporales específicas, como la capacidad para quemar grasa en distancias largas. Variar las intensidades entre entrenamientos es clave, y tanto las carreras constantes como las de recuperación deben ser lentas.

Equilibrando la intensidad y la recuperación

Un estudio realizado en corredores de fondo españoles de alto nivel demostró que un enfoque equilibrado entre entrenamientos de alta intensidad y carreras más lentas devino en un cambio significativo en comparación con un programa de entrenamiento de alta intensidad constante.

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Correr lento para correr rápido es una estrategia efectiva y valiosa para todos los runners, cualquiera sea su nivel de experiencia. Esta práctica ofrece numerosos beneficios para la eficiencia, prevención de lesiones y potenciamiento del rendimiento en general. ¿Qué esperas para aplicarlo y evidenciarlo?