El fantástico día después del entrenamiento de fuerza

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No encuentro las palabras exactas para definir el día después del entrenamiento de fuerza. Es tan fantástico y tan perfecto que no puedo estar más que agradecido.

¿Como no agradecer no poder incorporarte en la cama porque tienes los abdominales gritando de dolor? ¿Por qué no disfrutar de no poder ni siquiera subir unos escalones con un poco de arte?

Siendo realistas, el día después del entrenamiento de fuerza podría desaparecer de tu vida y no lo echarías en falta. Directamente ese día podría no existir, pero si no existiera no serías el mismo corredor.

Así vivirás el día después del entrenamiento de fuerza

Que bien sienta levantar esos grandes discos con la fuerza de tus cuadríceps, trabajar los oblícuos con pesas o ejercitar los isquiotibiales con peso muerto.

Sienta tan bien hasta que pasan 24 horas y comienzas a sufrir las dolorosas consecuencias.

Lo primero será que el día después de fuerza no serás capaz de levantarte de la cama sin sentir un dolor generalizado. Ese dolor aumentará a medida que des tus primeros pasos.

Agacharte sin parecer que sufres una hernia será el gran objetivo del día.

Pero no todo es tan malo. Cada día que haces fuerza estas mejorando tu rendimiento una barbaridad. ¿Esto no te consuela verdad?

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Para que el día después del entrenamiento de fuerza se te haga más fácil te voy a dar unos consejos.

  1. Sal a rodar un poco: tu cara ahora mismo será un poema pero hazme caso y sal a rodar. Cuando ruedas aumenta el flujo sanguíneo hacia la musculatura. Esta recibe nutrientes y oxígeno y por ello la recuperación es mucho más rápida. Eso si, ni se te ocurra rodar demasiado largo ni demasiado rápido.
  2. Aprovecha para hacer una siesta: ¿se te ocurre una mejor excusa para hacer una siesta que sentir dolor en todo el cuerpo? A mi no y por eso después de un entrenamiento de fuerza me pego una buena siesta. Es la mejor manera de recuperar los músculos del esfuerzo al que le has sometido.
  3. Activa el cuerpo: es normal sentir el cuerpo pesado el día después de levantar pesas. Para contrarrestar este efecto no te quedes quieto. Aparte de rodar haz movimientos de flexibilidad, movilidad articular e incluye estiramientos dinámicos. Estar sentado en el sofá no te será de utilidad.
  4. Mentalízate: el entrenamiento de fuerza en corredores tiene un objetivo: ser más rápido y resistente. No entrenas por otra razón que está. Cada día que haces el entrenamiento de fuerza es un escalón más que subes en tu camino hacia el éxito. Si se te hace especialmente duro el día después del entrenamiento de fuerza recuerda cuáles son tus metas.
  5. No te creas eso de que las agujetas se van levantando más peso: no desaparecerán antes por levantar el mismo peso que el día anterior. Recuerda que no eres un levantador de peso sino un corredor y que el entrenamiento que haces es tan específico que no tienes que repetirlo a diario.
  6. Asúmelo: no se si te ayudará a pasar mejor el día después del entrenamiento de fuerza pero eso poco importa. Cuanto antes asumas que entrenar te produce esas molestias antes dejaran de importarte.
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