Correr a 1000 metros de altitud y no morir en el intento

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En esta Semana Santa me he querido sentir como un atleta keniano en el Valle del Rift. Por desgracia ni mis ritmos se acercan por casualidad a los suyos ni he encontrado un lugar en Cataluña con las mismas características. A pesar de ello he experimentado lo que es correr a 1000 metros de altitud durante unos días en Esterri d’Aneu, un bonito pueblo del Pirineo de Lleida. He entendido que si no estás acostumbrado a entrenar en altitud un rodaje tranquilo se puede convertir en todo un reto si no regulas el ritmo.

Correr a 1000 metros de altitud: rodajes y series

Como un niño pequeño me bajé del coche el jueves cuando llegué a Esterri d’Aneu, sin poder esperar para ponerme la ropa y las zapatillas de correr para salir a entrenar por los alrededores del Pirineo. Los corredores de ciudad somos así, no estamos acostumbrados a tanta naturaleza y rápidamente nos emocionamos.

Pues con toda esa emoción empecé el rodaje de 40 minutos, de menos a más. Sabía que correr a 1000 metros de altitud no es igual de sencillo que hacerlo al nivel del mar. Llegando al kilómetro 5 con un ritmo cercano a 4:30 empecé a notar la menor cantidad de oxígeno en el ambiente. Mi respiración indicaba que me estaba acercando al límite anaeróbico. En ese instante me tocó recordar que estaba en los Pirineos y no en Barcelona. Correr al mismo ritmo que en llano me suponía más esfuerzo. A pesar de ello mantuve el ritmo y terminé el rodaje con una sensación de haber apretado bastante.

Con las series, las consecuencias fueron similares aunque el sufrimiento y el esfuerzo fue mayor.

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Al día siguiente del rodaje tenía recetadas 2 series de 2000 metros y @xaviercerrato ya me recordó antes de irme que entrenaría en altitud. Así que tenía que vigilar el ritmo en todo momento. Con la confianza propia de un profesional, y la inconsciencia de un novato, me lancé por los caminos cercanos a Esterri para llevar a cabo la misión de sobrevivir a esas series de 2000 metros en altitud.

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Tengo que reconocer que la primera serie no me resultó difícil de hacerla, comenzando a 3:48 y terminando en 3:42. Para mí desgracia comprobé que al correr a 1000 metros de altitud cualquier cambio de ritmo excesivo puede traducirse en un gran fallo. En la segunda serie noté nuevamente la falta de oxígeno, y para ser sinceros terminé los últimos 500 metros en una situación más propia de una serie corta que de una serie aeróbica, por lo que el entrenamiento no salió como debería haber salido.

Un exceso de confianza ha significado para mi que los entrenamientos no hayan tenido el resultado esperado. Para las próximas ocasiones recordaré que correr a 1000 metros de altitud es un factor que condiciona, y mucho, a un cuerpo que no está adaptado a la altitud.