Diferencias entre entrenar por pulsaciones y sensaciones

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Cuando sales a correr de diversos modos y con cualquier objetivo, lo que haces es llevar adelante un tipo de entrenamiento. Concretamente, puedes entrenar por pulsaciones y sensaciones, ya sea desarrollando una sola o combinándolas.

Cabe destacar que estos métodos cuentan con grandes diferencias, aunque también con similitudes. A continuación, te mostramos las características principales de cada uno.

¿Por qué y cuándo entrenar por pulsaciones?

El entrenamiento por pulsaciones requiere por lo general de un estudio previo. ¿En qué consiste este último? En emplear un pulsómetro y realizar distintas mediciones; por ejemplo, estando en reposo y cuando alcanzas la frecuencia cardíaca máxima (FCM) durante una actividad intensa. Si bien son las dos situaciones extremas, en el medio tienes varias más para evaluar.

Se trata de determinar el estado en el que te encuentras. ¿Por qué? Pues, imagina que en reposo, que es cuando estás totalmente relajado, tus pulsaciones se muestran muy elevadas. Claramente indicará que algo no anda bien y que si aumentas la intensidad podrías padecer un inconveniente grave.

El umbral anaeróbico, clave

En lo último descrito hay que otra cuestión que resulta protagonista en un entrenamiento por pulsaciones: el umbral anaeróbico. Este consta de la capacidad del deportista para resistir sin problemas a un esfuerzo físico de alta intensidad.

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A su vez, el umbral anaeróbico se encarga de medir (y determinar) el nivel de ejercicio físico por encima del cual el ácido láctico comienza a almacenarse en tu sangre. Para ello necesita llegar al 85% de la frecuencia cardíaca máxima.

Así, la cuestión radica más allá del tipo de entrenamiento que desees efectuar o que lleves adelante a menudo. Si eres joven quizás desconoces de qué te estamos hablando, pero si ya tienes más 50 años es muy probable que te hayas realizado algún estudio.

Entrenar por sensaciones: características y diferencias respecto a pulsaciones

La diferencia más relevante es que entrenar por sensaciones no implica depender de algún parámetro técnico. ¿Por qué? Bueno, porque, tal como su nombre lo indica, en este método el factor emocional es el protagonista.

El entrenamiento por sensaciones cuenta con la escala de Borg. Con una puntuación del 1 al 10, esta asocia el esfuerzo que efectúa el corredor y lo califica según la exigencia. 1 es el mínimo y 10 el máximo. Su sencillez y practicidad resulta muy útil para runner principiantes.

La escala del habla, ¿Para qué sirve?

La escala del habla también está presente en el entrenamiento por sensaciones. No obstante, a diferencia de la anterior carece de protagonista e incluso de un sistema preciso de medición deportiva. Sin embargo, es muy orientadora tanto para corredores como para deportistas que desean aprender a medir y controlar la intensidad del ejercicio junto con su capacidad cardiovascular.

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¿Cómo funciona esta escala? Se basa pura y exclusivamente en tu capacidad de habla al momento de llevar a cabo tu actividad. ¿Te ha sucedido de correr o agitarte y sentir que conversar con alguien te perjudica aún más? Bueno, de eso se trata justamente…

Por esta razón, la prueba con la escala del habla consiste en comenzar corriendo suave y luego ir aumentando progresivamente el ritmo. En los niveles más bajos hablarás sin dificultad alguna, pero, mientras se vuelva todo más intenso, evidenciarás mayores complicaciones para articular palabras y hasta te faltará el aire.

Es probable que te sientas confundido debido a que es mucha información junta sobre las diferencias entre entrenar por pulsaciones y sensaciones. No obstante, si te apasiona correr o realizar algún deporte es necesario que realices alguna de las pruebas con el fin de evidenciar tu verdadero estado físico y posibles dificultades.

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