Bajada de rendimiento corriendo: ¿por qué ocurre?

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Seguro que te ha pasado alguna vez. Te encuentras en un momento perfecto de la temporada pero de golpe sientes una bajada de rendimiento corriendo. No es solo que un entrenamiento no te haya salido bien, llevas semanas encadenando entrenamientos pésimos y arrastrando unas sensaciones horribles.

Tu cuerpo parece estar hecho de plomo, al igual que tus piernas. Tu mente, antes dispuesta al sufrimiento, se rinde cuando las cosas se complican.

No sabes las causas pero si que es palpable que vas hacia abajo, incluso tus compañeros de entrenamiento lo notan.

Motivos para explicar porque baja el rendimiento al correr hay muchos, algunos muy evidentes como la falta de entrenamiento o el exceso de este. Otros, como el estrés, no son tan fácilmente identificables.

En la bajada de rendimiento corriendo influyen muchos factores

Salvo que seas una bestia y cada semana cargues a tus piernas con cientos de kilómetros hasta conseguir excederte con los entrenamientos, no es solo un factor el que produce ese descenso del rendimiento al correr.

Múltiples factores que se encadenan dan como resultado que las sensaciones y las marcas no sean las esperadas por ti.

El exceso de entrenamiento, como he dicho antes, es la razón más clara y más obvia de la caída en picado del rendimiento. Si obligas a tu cuerpo a entrenar más kilómetros de los que puede asimilar para correr más rápido terminarás consiguiendo el efecto contrario al buscado. El exceso de entrenamiento trae consigo el aumento de riesgo de lesión debido a las sobrecargas continuas y la falta de motivación por no lograr los objetivos.

Por lo tanto, es una cadena que acaba repercutiendo de manera negativa en el rendimiento.

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Pero lo que en ocasiones afecta al rendimiento al correr y lo destroza son los factores menos obvios, y entre ellos destaca el estrés.

¿Cómo te afecta el estrés y te baja el rendimiento al correr?

En los momentos previos a la competición, el estrés puede ser una herramienta que te impulse a conseguir un gran éxito o que lastre por completo el mismo. Por lo tanto, el estrés competitivo puede ser tu mejor aliado o tu peor enemigo.

Aunque se relaciona el estrés con los momento previos a la competición, es habitual que este sea consecuencias de los hábitos diarios y que afecte durante toda la temporada.

Entrar en una dinámica de estudio, trabajo y entrenamiento puede desencadenar estrés que, a su vez, afecta al rendimiento al correr.

Tan solo piensa en que el estrés te ocasiona insomnio, mayor apetito, menor concentración y motivación, por lo que es el cóctel perfecto para que afecte a los resultados de tu entrenamiento.

Una experiencia personal sobre el estrés y la bajada de rendimiento deportivo

Desde hace aproximadamente 4 semanas no me estaba encontrando bien en los entrenamientos. Sinceramente las sensaciones eran muy malas, no había día de cambios de ritmo que no me planteara abandonar por adelantado. En ocasiones tuve que hacerlo porque ni el cuerpo ni la mente respondían.

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Esta situación comenzó a fraguare cuando al trabajo, al estudio y al entrenamiento le sumé el cambio de casa. Ahí, con ese factor, comenzó la bajada del rendimiento corriendo.

El estrés de la mudanza me produjo cambios en mis hábitos y mi cuerpo no se terminaba de adaptar. Dormía menos y peor, tenía mayor ansiedad por comer y me costaba seguir al grupo en los entrenamientos.

Correr se me hacía cuesta arriba y es que a pesar de no hacer gran trabajo físico llegaba completamente desgastado a casa. No me apetecía exigirme mucho en los entrenamientos ni mucho menos competir.

Creo, y no estoy exagerando, que han sido las peores semanas de la temporada, mucho más que los exigentes entrenamientos de fuerza que me planificaba el entrenador.

Esta dinámica duró 3 semanas, hasta que la semana anterior se terminó la mudanza y coincidió con una semana de vacaciones en el trabajo. Fue entrar a vivir en la nueva casa y una sensación de relax conquistó mi mente, y tras ello veía el entrenamiento de una manera diferente, como antes lo hacía.

Empecé a dormir mejor y a volver a mi rutina, aquella que me hacía sentirme tranquilo y seguro con lo que hacía.

Y así, a medida que iba encadenando buenos entrenamientos, podía decir que el entrenar sin ningún estrés ni presión hacía que las marcas salieran.

La confianza se gana en los entrenamientos y ,el ir fluyendo y conseguir que el estrés desapareciera de mi vida, produjo que esas semanas tan inestables volvieran al equilibrio deseado.

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Sobre Jesus Aguilar Lopez 1130 Artículos
Corredor por vocación y redactor por convicción. Correr me permite fluir y conseguir mis objetivos vitales, mientras que escribir en este blog llena mi alma inquieta de preguntas. Me siento afortunado por poder plasmar con letras y compartir con el mundo todo lo mágico que tiene la carrera a pie.

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