Entrenamiento 

Pájara entrenando: ¿tienes motivos para celebrarlo?

En los entrenamientos y en las competiciones en algunas ocasiones se le da un valor diferente a situación que guardan una gran similitud. Terminar lesionado un maratón es épico mientras que romperte entrenando es una vergüenza. De igual manera una pájara entrenando es visto como sinónimo de un entrenamiento bien realizado y chocar contra el muro en un maratón guarda relación con una mala gestión del ritmo o un entrenamiento insuficiente.

La realidad demuestra que no hay que moverse nunca en esos extremos.

Si sufres una pájara entrenando es porque lo has dado todo en ese entrenamiento y has superado el nivel que han podido aguantar tus músculos. ¿Pero llegar a este punto es aconsejable?

Acabar un entrenamiento mareado, sin fuerzas y vomitando no es lo más recomendable para un corredor, pero es cierto que si sucede una vez no hay ningún tipo de riesgo.

Pero antes de nada, aunque he comparado la pájara entrenando con el muro en el maraton, no son lo mismo. Hay sutiles diferencias entre estos dos estados.

¿En qué se diferencia una pájara entrenando de chocar contra el muro?

Una de las diferencias tiene que ver con el contexto donde sucede. La pájara aparece en los entrenamientos de alta intensidad como son las series cortas, mientras que el término “chocar contra el muro” tiene que ver más con la larga distancia.

Unido a esto, mientras que el atleta que choca contra el muro ha gastado todo el glucógeno almacenado en el organismo y entra en un modo de “reserva” donde el cuerpo prioriza la supervivencia y ahorra en gastos energético, no sucede lo mismo en la pájara.

La pájara entrenando ocurre cuando los músculos trabajan con falta de oxígeno, esto es en entrenamientos anaeróbicos como las series. Durante esos entrenamiento el ácido láctico se acumula en los músculos, si estos no están preparados para reutilizarlos como energía llegará un punto donde los músculos no puedan soportar más nivel de ácido láctico y el cuerpo diga basta.

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Es en ese momento cuando el cuerpo manda el aviso a modo de falta de energía, mareado, visión borrosa e incluso vómitos. En ese momento es cuando se da la pájara entrenando.

Por la definición puedes ver que se trata más de un exceso de entrenamiento que de un problema grave, por la que sufrirla una vez de manera puntual significa que te has dejado la piel en ese entrenamiento, pero si la pájara entrenando se convierte en algo habitual deberías modificar tu entrenamiento.

¿Cómo combatir una pájara durante el entrenamiento?

En el momento que la pájara aparece el entrenamiento ha terminado, ahora lo que toca es recuperarse de esta desagradable situación.

Quieras o no tendrás que parar y continuar andando para que el oxígeno llegue a tus fatigados músculos. Después de esto, y aunque seguro que no te apetece, deberás consumir algún alimento con carbohidratos de asimilación rápida para darle al cuerpo la energía que tan desesperadamente solicita. Tampoco estará de más que recuperes líquidos y sales que habrás perdido durante el entrenamiento.

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Lo realmente eficaz para combatir la pájara entrenando es tener consciencia del entrenamiento que vas a llevar a cabo y alimentarte las horas antes de la manera que tú cuerpo tenga suficiente gasolina para no quedarse parado.

Por otro lado, antes de que aparezca la pájara entrenando notarás como te cuesta en exceso seguir manteniendo el ritmo. Esto es un aviso para que regules tu ritmo.

Perfil de autor

Jesus Aguilar Lopez

Creador y redactor de nocorrasvuela.com |

Corredor apasionado y redactor por casualidad. El amor por este deporte ha hecho que me embarcara en esta aventura en que se está convirtiendo NoCorrasVuela.


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